Los pliegos de Lijo y Mansilla en su semana clave: el peso de la UCR y la “subdivisión” de UP
Comienza una última semana de gracia para los pliegos de la Corte Suprema de Justicia. La UCR debe definir qué hace con los votos para la designación de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla. La división del peronismo puso un manto de sospecha sobre el quórum. Una parte de los radicales cree que la mayoría del bloque está por el rechazo pero el gobierno ya demostró poder de fuego con ayuda de gobernadores. Por sí o por no, la suerte de los dos magistrados está en cuenta regresiva.
La Cámara alta debe tratar los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Desde Unión por la Patria habían pedido sesionar el jueves 20, pero el oficialismo negoció y logró posponerlo para el 3 de abril.
El pedido de Unión por la Patria se había dado en medio de una disputa en la Comisión de Acuerdos, donde el pliego de García-Mansilla obtuvo dictamen firmado por los siete senadores del espacio peronista. Asimismo, se emitió otro despacho rubricado por el radical Martín Lousteau y la senadora Guadalupe Tagliaferri, quien está distanciada del PRO. La suma de estos dos habilita el tratamiento en el recinto.
La oposición entiende que con esta recolección de firmas se proyecta un rechazo en el recinto. “Están los votos para voltear los pliegos”, afirmó un senador que apoya las firmas que se consiguieron en la comisión. La cuenta se hace con la interpretación de que alcanza con un tercio de los presentes en el recinto para rechazar. Es decir, ambos pliegos deberían tener dos tercios para ser aprobados, caso contrario, caerían. Eso pone en 25 los votos necesarios para rechazar a ambos jueces.
La dificultad entonces pasa por el quórum para que haya sesión. Para comenzar el debate en el recinto se requiere 37 senadores sentados. UP tiene 34 bancas pero sufrió una sugestiva división estas últimas semanas, cuatro senadores armaron una bancada nueva dentro del interbloque apoyados en gobernadores peronistas. Algunos con buen diálogo con el gobierno nacional como el catamarqueño Raúl Jalil.
“Sigue todo igual, nada cambió”, afirman fuentes parlamentarias con acceso al principal despacho peronista en el Senado. Desde Unión por la Patria destacan que la unidad sigue intacta pese a la subdivisión y muestran una actividad de esta última semana donde participaron todos, incluidos los más cercanos a los gobernadores “dialoguistas” dentro del esquema peronista. Los cuentan para el quórum.
Si fueran a la sesión los 34 senadores UP, la mirada estará puesta en la UCR. A las dos firmas del dictamen, se suma el fueguino Pablo Blanco que ya adelantó su rechazo y su incondicional presencia en el recinto. Además, el ex libertario Francisco Paoltroni que tiene como bandera el rechazo a Lijo. Con esto, estarían los números para que haya sesión. “La mayoría está por el rechazo”, afirman fuentes parlamentarias de la UCR.
Sin embargo, no hay antecedentes próximos en el radicalismo de poder anticipar una conducta uniforme. El último, es un cambio de último momento en la votación de la comisión investigadora Libra para que se caiga el proyecto de su propio bloque. Los movimientos de los gobernadores UCR influyen hasta último momento y el gobierno mostró muñeca para hacerlo.
Cabe destacar que García-Mansilla ya juró y ejerce como miembro de la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, si el Senado rechaza su pliego, fuentes parlamentarias estiman que el magistrado no va a seguir ejerciendo el cargo provisorio hasta el 30 de noviembre y daría un paso al costado.
“Si se permite esto, cualquier presidente podrá nombrar jueces en comisión sin el Senado”, había expresado el titular de la bancada peronista, José Mayans. Tanto Unión por la Patria como los legisladores que manifestaron su rechazo a los pliegos consideran que, si se alcanzan los 25 votos, los magistrados perderían su designación en comisión.
Por último, las dietas de los senadores no serán tratadas en la sesión por los pliegos de la Corte. El congelamiento termina el 1 de abril y la presidencia del Senado no va a intervenir.