Los mercados golpean al Gobierno con el riesgo país en alza y un dólar imparable
El riesgo país trepó por encima de los 800 puntos, los bonos argentinos registraron fuertes caídas y el dólar, en sus distintas variantes, no encuentra freno. Mientras tanto, Luis Caputo insiste en que no hay atraso cambiario y denuncia operaciones en su contra.
El temblor financiero se da en un contexto de máxima incertidumbre por la demora en la renegociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el mal clima global tras la decisión de Donald Trump de aplicar nuevos aranceles. En este escenario, el dólar MEP saltó a $1.321 y el Contado con Liquidación (CCL) se ubicó en $1.309, mientras que el blue registró una leve suba hasta los $1.305.
Los bonos de deuda pública operaron con bajas superiores al 1,5%, lo que empujó el riesgo país a niveles preocupantes. En Wall Street, los ADRs de empresas argentinas no quedaron al margen de la debacle: Banco Supervielle cayó un 5,65%, mientras que el índice MERVAL abrió con una pérdida promedio del 2,5%. La presión sobre el mercado de cambios también se reflejó en los contratos de dólar futuro, que para abril se pactaron en $1.170, con una suba del 3,3% y una tasa nominal anual del 108%.
En medio de la tormenta, Caputo intentó una vez más calmar las aguas y aseguró que el dólar "vale 1300 pesos, que es un precio más bajo de lo que valía hace 10 meses". Además, habló de supuestas maniobras especulativas para generar ruido en el tipo de cambio. "Tienen mucha plata y pueden comprar muchas voluntades", dijo el ministro, en un nuevo intento por desacreditar a quienes advierten sobre la fragilidad del esquema económico.
El golpe no solo llega desde lo local, sino también desde el exterior. La jornada arrancó con la Bolsa de Tokio desplomándose un 4%, caída que se trasladó a las plazas europeas y más tarde a Wall Street, con el Nasdaq y el Dow Jones en baja. Todo esto alimentó el nerviosismo en Argentina, donde el Ejecutivo espera con ansias que el FMI le otorgue un nuevo desembolso para sostener su plan de estabilización.
Más allá de las declaraciones de Caputo, el mercado sigue enviando señales de desconfianza. La expectativa de una posible modificación en el régimen cambiario ante un eventual acuerdo con el FMI mantiene en alerta a los inversores, que buscan cobertura en dólares a la espera de definiciones concretas. Por ahora, la estrategia oficial se basa en negar cualquier desajuste y apuntar contra quienes "juegan en contra".
Mientras tanto, el Banco Central sigue perdiendo reservas y el margen de maniobra se achica. Con una economía atada a la asistencia del Fondo Monetario, el Gobierno apuesta a que el organismo destrabe los fondos antes de que la crisis financiera escale aún más.