El triangulo de hierro que se disolvió: la historia de Mauricio Macri, Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich
La relación entre quienes supieron ser los dirigentes mas importantes de Juntos por el Cambio fue durante años un bloque de poder. Sin embargo, los egos, las ambiciones y las diferencias estratégicas terminaron por romper el equilibrio y hacer añicos una sociedad que parecía indestructible.
Durante más de una década, Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich fueron los pilares de una estructura política que llevó al PRO a lo más alto del poder. Cada uno tenía un rol definido: Macri era el jefe indiscutido, Larreta el constructor metódico y Bullrich la encargada de la batalla en el terreno. Pero lo que parecía una fórmula exitosa terminó volviéndose un campo de batalla interno donde las ambiciones personales chocaron con la realidad de la política.
La primera grieta en el "triángulo de hierro" se abrió cuando Larreta decidió que era su momento de liderar. Con Macri fuera del poder y una Patricia más alineada al ala dura, el entonces jefe de Gobierno porteño comenzó a construir su propia estructura dentro de Juntos por el Cambio, apostando a una política de acuerdos y moderación. Pero esa jugada lo puso en la mira de Macri, quien no tardó en ver en Larreta un problema más que un sucesor.
Bullrich, que había sido una soldado fiel del macrismo, entendió que la guerra interna le daba margen para jugar su propio partido. Se convirtió en la representante del ala dura, defendiendo el discurso de la confrontación directa y alineándose con el electorado más radicalizado. Macri, por su parte, oscilaba entre la necesidad de mantener el control del PRO y la tentación de dejar que Bullrich y Larreta se destruyeran entre sí.
Las PASO de 2023 fueron el punto de quiebre definitivo. Larreta se jugó por el diálogo pero la estrategia fracasó. Bullrich, con el respaldo tácito de Macri, se impuso y se convirtió en la candidata presidencial. Lo que siguió fue una relación de conveniencia entre Macri y Bullrich, hasta que la derrota frente a Javier Milei los obligó a recalcular.
Las tensiones se intensificaron durante las ultimas elecciones. Larreta criticó duramente a Bullrich, asociando su enfoque con el de Macri y señalando que ese modelo ya había fracasado. Afirmó: "Es lo que intentó Mauricio Macri, yo propongo algo diferente".
Ya sin cargos ni poder real, cada uno tomó su propio camino. Larreta quedó golpeado políticamente, sin un liderazgo claro dentro del PRO. Bullrich aceptó ser ministra de Seguridad de Milei y le soltó la mano a Mauricio, traicionando a quienes la habían acompañado en la campaña. Y Macri, fiel a su estilo, sigue moviendo los hilos desde las sombras, esperando el momento adecuado para volver al centro de la escena.
La reciente ruptura entre Milei y Macri debilitó aún más al sector, beneficiando potencialmente al peronismo, que lidera las encuestas en CABA por primera vez en dos décadas. Ahora el expresidente esta en problemas, por primera vez en 16 años puede perder la Ciudad y quedarse sin el pan y sin la torta.