El acuerdo con el FMI es una bocanada de aire fresco, pero nada que cambie la historia. La Argentina va a recibir U$S 4.700 millones, con eso cubre los vencimientos de capital de diciembre, enero y abril. Para el resto del año 2024 solo queda un vencimiento de capital en julio de U$S 651 millones. En el año 2025 comienza otra historia. En lo que respecta a intereses durante el año 2024 Argentina debería pagar la friolera de U$S 1.505 millones.

Podríamos decir que, el Gobierno compró tiempo con este acuerdo. En primer lugar, cumple con el organismo internacional sin firmar un nuevo acuerdo. En segundo lugar, llega al mes de abril sin deshonrar la deuda, y con la llegada de los dólares de la cosecha se juega otro partido. En tercer lugar, tiene un largo período de tiempo por delante para repensar un nuevo acuerdo con el FMI, que debería ser refrendado por el Congreso argentino, un límite difícil de superar.

Dentro del acuerdo, Argentina se compromete a un superávit fiscal primario de 2,0% del PBI, algo que el presidente argentino está consustanciado de que ocurrirá. Y en segundo lugar, acordó que las reservas crezcan en U$S 10.000 millones de dólares. El día que Javier Milei asumió como presidente las reservas eran de U$S 21.017 millones, y el objetivo para diciembre del año 2024 sería de U$S 31.017 millones.

La acumulación de reservas sería una meta alcanzable si tenemos en cuenta que para el año 2024 las expectativas de exportaciones serían de U$S 83.423 millones, importaciones de U$S 70.632 millones, y el saldo de balanza comercial se ubicaría en U$S 12.791 millones.

El acuerdo es muy bueno para Argentina, pero, siempre en la vida hay un “pero”, y es que no ponen un peso más en Argentina hasta ver qué suceda con las medidas que adopte el gobierno en curso. Dicho esto, es vital ver cómo el Congreso aprueba la ley ómnibus y no le pone un palo en la rueda al DNU.

En materia de reserva, el Banco Central viene ganando reservas, pasó de U$S 21.017 a U$S 23.412 millones, y ya pagó la renta de los bonos soberanos.

Respecto a los pasivos monetarios, cuando asumió Milei sumaban $ 33,9 billones, y ahora alcanzan los $ 39,4 billones. Siguen corriendo a una gran velocidad, sin embargo, caen en términos de dólares. Cuando comenzó esta Administración, los pasivos monetarios eran de U$S 92.599 millones, y en la actualidad suman U$S 48.385 millones. Se toma el dólar mayorista para este cálculo.  

Cuando Milei asumió el tipo de cambio de equilibrio era de $ 1.613, y en la actualidad es de $ 1.683. Hasta ahora el manejo de las reservas fue inteligente, se postergaron los pagos de las importaciones, pero se capturaron dólares de las exportaciones. Para el mes de abril con el ingreso de la cosecha se comenzarán a pagar importaciones. En lo que respecta a los pasivos monetarios, éstos no han disminuido, ya que el Bopreal que es un bono que buscaba absorber pesos del mercado por el momento ha sido todo un fracaso.

Conclusiones

- El acuerdo con el FMI es un gran paso adelante, llegan fondos para pagar vencimientos, las reservas se incrementarían en aproximadamente U$S 2.000 millones, y en abril estos fondos se irían afrontando el pago de deuda de dicho mes. Recordar que el pago al FMI de diciembre se realizó con fondos prestados. Los vencimientos de intereses del FMI los debe realizar el gobierno argentino con fondos genuinos no tiene financiamiento para ello.

- Las metas que le fijo el FMI lucen cumplibles, ya que estaban en el ideario de este gobierno, inclusive la meta de acumulación de reservas estaría en línea con la expectativa de saldo positivo de la balanza comercial.

- Para el año 2024 se espera que la cosecha de soja sea de 52 millones de toneladas, y maíz de 59 millones de toneladas, cuando en el año 2023 ascendió a 21 millones de toneladas de soja y 36 millones de toneladas de maíz.

- El mayor problema que enfrenta el gobierno son los precios del maíz y la soja que no son los mejores. Por otro lado, el productor tendría una rentabilidad entre baja y negativa, ya que en el manual del gobierno esta subir las retenciones algo que perjudicaría la liquidación de divisas, ya que el productor venderá lo justo y necesario esperando mejores preciso para liquidar.

- El dólar MEP y el dólar CCL claramente tienen tendencia a la suba, ya que la tasa de plazo fijo que paga el gobierno es del 110% anual, y la inflación viaja a una tasa muy superior. Para enero un plazo fijo paga el 9,17%, y la tasa de inflación estaría en torno del 25% mensual. El dólar blue corre por detrás del dólar CCL ya que hay una mayor oferta en el mercado porque los agentes económicos necesitan desahorrar para cumplir con sus obligaciones.

- La mirada de ahora en más estará puesta en la evolución de las leyes que están en el Congreso.

- Hasta tanto el gobierno no ofrezca al mercado una tasa de interés positiva contra la inflación, y logre eliminar la brecha, la volatilidad seguirá ganando en los mercados. Siempre se especuló que el ministro Caputo venía con U$S 15.000 millones bajo el brazo, pero hasta ahora el dinero no apareció, ánimo.